Un año después de su detección en Cáceres, el picudo rojo llega a Badajoz

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     La detección del primer foco en Extremadura se produjo en el término municipal de Madrigal de la Vera (Cáceres), en el mes de agosto del año 2013; posteriormente, el 3 de septiembre, se detectó un nuevo foco en el mismo término municipal.

     Un año después, y según la resolución que publica hoy el Diario Oficial de Extremadura, el Servicio de Sanidad Vegetal de la Junta de Extremadura ha declarado oficialmente la presencia de este organismo nocivo en dos focos pertenecientes al término municipal de Badajoz.

     Asimismo, se ha establecido, con una vigencia mínima de tres años, sendas zonas demarcadas alrededor de los focos en las que se ejecutará un programa intensificado de inspecciones.

     Cada zona demarcada constará de dos partes, una zona infestada, constituida por un área de vigilancia intensiva delimitada por un círculo de un kilómetro de radio alrededor del respectivo foco donde se ha confirmado la presencia del organismo nocivo, en la que se inspeccionarán y censarán el cien por cien de las palmeras situadas dentro de ella.

Se creará una zona tapón para limitar los árboles afectados


     Además, se establece una zona tapón, constituida por un área de especial vigilancia que engloba diez kilómetros desde el límite de la zona infestada en la que se realizarán las respectivas prospecciones para la localización de posibles plantas afectadas.

     Por último se han establecido una serie de medidas fitosanitarias, cuya ejecución deben correr a cargo de los propietarios de las plantas afectadas.

     Entre ellas se encuentran la obligación de someter a todas las palmeras a tratamientos con sustancias activas autorizadas, eliminar de forma apropiada los ejemplares de palmeras que no puedan ser recuperados, prohibir la plantación de nuevos árboles y realizar trasplantes con palmeras procedentes de la zona demarcada sin autorización previa.