Una forma de supervivencia de las especies

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   En concreto, hasta el muladar estudiado llegan aves que no sólo nidifican en la provincia de Ciudad Real, sino, que lo hacen en provincias limítrofes como Jaén y Córdoba, lugar desde donde, incluso, se ha llegado a registrar la presencia de algún ejemplar de quebrantahuesos "Gypaetus barbatus", objeto del programa de reintroducción de la especie en Andalucía.

    El estudio que acaban de publicar y al que ha tenido acceso Efe, se ha centrado en el seguimiento buitres y alimoches anillados, marcados o que están siendo seguidos por radioseguimiento, con el fin de obtener la mayor información posible sobre ellos.

    La lectura de estas anillas, que periódicamente son remitidas a la Estación Biológica Doñana, a organismos nacionales o extranjeros y los datos que éstas aportan, contribuyen a conocer cada vez más el comportamiento de estas especies.

    Los datos obtenidos, en el tiempo que llevan estudiando este muladar, desde el año 2010, han permitido a los naturalistas asegurar que especies tan escasas y protegidas como el alimoche común hace un uso masivo de este lugar, con concentraciones de hasta 75 individuos en su paso migratorio.

    En el caso del alimoche, este lugar se ha convertido en un punto básico de alimentación en su ruta de migración entre el norte del país, bastión principal de la especie en España, y el Estrecho de Gibraltar, tanto en paso migratorio prenupcial (marzo-abril) como postnupcial (agosto-septiembre).

    El trabajo de campo realizado por el grupo local de SEO/BirdLife Jaén concluye también en que este muladar es "básico" para ejemplares de individuos inmaduros tanto de buitre negro, como de buitre leonado.

    Entre las curiosidades obtenidas en su último estudio, está el que se haya observado que tan solo un ejemplar anillado se quedó varios días en su paso migratorio postnupcial, mientras que el resto de ejemplares observados no repitieron cita en esos mismos días.

    De este comportamiento se desprende que la mayoría de ellos "hacen breves paradas en lugares determinados ya conocidos como fuente de alimento y siguen su viaje migratorio hacía el Sur".

    Entre las anillas leídas, sobresale el hecho de haber observado catorce por primera vez, de las que no se tenía constancia de ellas desde que se colocaron en las aves, pese a que algunos de estos anillamientos eran de los años 2000 y 2002, lo que había provocado que los ornitólogos desconocieran su estado desde hace más de diez años.

    Otro dato relevante de la lectura de las anillas ha sido la observación de algún ejemplar de alimoche procedente de Nymes (Francia), donde fue anillado por ornitólogos franceses.