Urge reconocer relevancia de la agricultura en negociaciones sobre cambio climático

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La importancia de la agricultura para alcanzar la seguridad alimentaria, reducir la pobreza y generar bienestar rural debe ser reconocida por las naciones para asumir compromisos concretos y emprender acciones, desde este mismo sector, destinadas a mitigar y adaptarse al cambio climático.

El punto de partida de estos compromisos debe ser la próxima Conferencia de la Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (conocida como COP18), que arrancará este mes en Doha, Catar, de acuerdo con una nota técnica enviada recientemente por el Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Víctor M. Villalobos, a los Ministros de Agricultura del hemisferio.

El informe procura servir a los países miembros del IICA como insumo en las negociaciones para reducir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera. Estas pláticas, de las que se esperan acuerdos internacionales, se llevarán a cabo en la COP18, del 26 de noviembre al 7 de diciembre del 2012.

“La agricultura, a pesar de su importancia para el desarrollo humano por sus aportes a la producción de alimentos y al bienestar social, ha sido abordada en forma limitada en las negociaciones globales sobre cambio climático”, dice el documento, y repasa los planteamientos que 24 países (entre ellos cinco de las Américas: Bolivia, Canadá, Costa Rica, Estados Unidos y Uruguay) hicieron para incorporar al sector agrícola en el proceso de negociación.

Los argumentos de las naciones se presentaron tras la COP17 del año pasado en Sudáfrica, en la que se decidió que un grupo especial de la Convención Marco analizaría la posibilidad de establecer un programa de trabajo sobre agricultura. En la COP18, también se señaló en esa ocasión, se decidirá el papel que jugará el sector en los futuros acuerdos sobre cambio climático.

Las posiciones esgrimidas por los estados convergen en ocho puntos clave, según la nota técnica:

1. El programa de trabajo debe contemplar la mitigación y la adaptación al cambio climático y las sinergias entre ambos procesos.

2. Debe reconocerse la importancia de la seguridad alimentaria.

3. Hay que mejorar la cooperación internacional.

4. Debe priorizarse la adaptación al cambio climático.

5. Los países menos desarrollados necesitan, con prioridad, apoyo financiero para promover acciones de adaptación.

6. Es relevante la relación entre agricultura, reducción de la pobreza y medios de vida.

7. Se requiere reconocer la importancia de los pequeños productores.

8. El financiamiento es necesario para movilizar inversiones en el sector agrícola.

“La mayoría (de países) considera que en la agricultura existe una relación intrínseca entre adaptación y mitigación, por lo que es necesario avanzar paralelamente en ambas”, agrega el reporte del IICA.

Oportunidades en la COP18

Para el Instituto, la cita de Doha podría ser fundamental para emprender acciones de adaptación al cambio climático, y así lo refleja en el informe: “La importancia de la adaptación de los sistemas agropecuarios para garantizar la producción agrícola y, por ende, la seguridad alimentaria, ya ha sido abordada, pero aún no tiene la fuerza suficiente para constituirse en una posición común que lleve a acuerdos concretos o que vislumbre propuestas de acción en el corto o mediano plazos”.

Otra oportunidad para los países de las Américas será buscar cómo acceder al mecanismo REDD+, que otorga un valor financiero a las acciones de reforestación y de reducción de GEI, particularmente en las naciones en desarrollo.

Además, existen cuatro programas de trabajo sobre uso de la tierra y silvicultura, en los que los países miembros del IICA pueden involucrarse.

En la nota destinada a los Ministros de Agricultura hemisféricos, el Director General del IICA destaca la importancia de asistir a las COP y dar seguimiento a sus acuerdos: “La representación del sector agrícola, al igual que de otros sectores críticos, permite que en la formulación y la aplicación de programas nacionales o regionales se contemplen las medidas orientadas a mitigar las emisiones de GEI, así como a facilitar la adaptación al cambio climático”.