Valencia apuesta por diversificar su producción hacia cultivos alternativos

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   El vicepresidente ha destacado que el Consell trabaja en iniciativas para seguir creando empleo en un sector como el agrario, que genera cerca de 100.000 empleos directos en la Comunitat Valenciana (el 5% del total) y que ha demostrado tener un buen comportamiento ante la crisis económica.

   Ha remarcado en este sentido su voluntad de contar con el sector en la elaboración del Programa de Desarrollo Rural 2014-2020 y ha subrayado que se trabajará conjuntamente con el Gobierno central para que cambios normativos como los que se plantean relacionados con la cadena alimentaria y el cooperativismo “favorezcan al máximo a la agricultura valenciana”.

    Durante su intervención, el vicepresidente se ha referido a las posibilidades que ofrecen nuevas variedades de productos, como el granado y el cerezo, u otras frutas originarias de climas subtropicales, como el aguacate o el kiwi, debido a su alta demanda entre los consumidores y su reducida producción.

   José Císcar ha indicado que el Consell “busca trasladar a los agricultores los conocimientos suficientes para que puedan desarrollar en sus explotaciones cultivos innovadores, con mayores posibilidades de comercialización y que aporten un mayor nivel de ingresos a los productores”.

   En este sentido, el vicepresidente ha señalado que “el caqui se ha convertido en un ejemplo de éxito de un cultivo alternativo en la propia Comunitat, donde sólo en una década ha multiplicado su producción por cuatro y supone actualmente la tercera parte de toda la superficie de frutales de regadío al margen de los cítricos”.

   Del mismo modo, el conseller de Presidencia y Agricultura, Pesca, Alimentación y Agua ha asegurado que la Generalitat “también apoya la diversificación de la producción agraria de la Comunitat a través de las ayudas de reconversión varietal citrícola y de reestructuración del viñedo”.

   De hecho, la Generalitat viene apoyando cada año a una media de 2.000 citricultores y viticultores, que reciben un apoyo económico anual de alrededor de 10 millones de euros