Vinos ecológicos española ganan prestigio al ser buenos, sanos y asequibles

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     “El vino ecológico es un vino con todas las letras”, en el sentido de que en su elaboración se utilizan muchos menos aditivos o correctores que en el convencional, resalta Bidegain.

     Chamorro añade que “el consumidor habitual de vinos eco aprecia su mayor digestibilidad”, algo lógico porque “el hígado no tiene que procesar compuestos químicos” y tanto el cultivo como la vinificación biológica los prohíbe.

Llevan de media la mitad de sulfitos

    Aunque sí se permite el uso del azufre, se utiliza en menor cuantía que en el convencional: así, por ejemplo, las concentraciones de sulfitos deben ser 50 miligramos inferiores y, en la práctica, si un tinto bio puede tener hasta 100 miligramos por litro, la media real es bastante más baja, casi la mitad.

     Incluso hay vinos sin sulfitos, aspecto interesante para los alérgicos a este compuesto, lo que aparece indicado en la etiqueta.

    A pesar de que en el pasado este tipo de caldos no tenía buena consideración, Bidegain señala que “en cata no se distinguen, únicamente si se hace una analítica descubres que los bio, además de no tener restos de pesticidas, tienen unos niveles de sulfitos más bajos”.

    No es habitual, como ocurre con otros alimentos bio, encontrar estos vinos en los supermercados, pero sí en tiendas especializadas.

    Un vino eco suele llevar en la contraetiqueta un sello que indica que cumple con la normativa de agricultura ecológica o bien el sello europeo (una hoja formada por estrellas sobre un fondo verde). También puede aparecer uno autonómico, con el sol y la luna sobre un fondo azul y marrón, con unas rayas verdes, que lo hace fácilmente reconocible.

Un consumo muy bajo en España pese a ser el primer productor mundial

    El consumo interno de vino ecológico es aún muy bajo en España, aunque, con cerca de 81.300 hectáreas, es el primer país del mundo dedicado a este tipo de viñedo, por delante de Francia e Italia, con un incremento progresivo de las bodegas eco, que ya superan las 500.

    Por ello, Bidegain certifica que el sector vitivinícola ecológico exporta el 80 % del volumen producido “más por necesidad, que por vocación”.

    “El mercado interno es endeble”, se lamenta, “pese a que la filosofía de estos productos pasa por el consumo local, de proximidad”.