Una avioneta tripulada para la detección temprana de enfermedades en las plantas y un pequeño robot de campo que captura información térmica, espectral y estructural de la planta constituyen algunas de las soluciones para la erradicación de la plaga de la Xylella fastidiosa.

Estos avances tecnológicos se exponen en el encuentro internacional coorganizado por Phytoma-España y la Conselleria de Agricultura ‘Xylella fastidiosa, ¿una amenaza imprevisible?’ en Valencia, que reúne a expertos nacionales e internacionales y científicos para tratar sobre esta bacteria que daña cultivos como el olivo, la vid, el almendro y los cítricos.

Este sistema aéreo ya ha realizado un trabajo en el olivar afectado por Xylella en Italia y el almendro en Alicante

El especialista en epidemiología y control de enfermedades de cultivos del Instituto de Agricultura Sostenible IAS-CSIC Juan Antonio Navas forma parte de un equipo internacional que ha demostrado que las imágenes aerotransportadas hiperespectrales y térmicas revelan cambios en los rasgos de la planta relacionados con la infección por Xylella en olivos antes de que los síntomas sean visibles.

Navas ha explicado a EFE que se ha desarrollado un sistema mediante sensores remotos que van en una avioneta tripulada que estima la temperatura de la vegetación y unos índices que están relacionados con la fisiología de la planta.

La infección por Xylella provoca un efecto de falta de agua porque la bacteria coloniza el xilema de la planta, por donde circula el agua desde la raíz hasta la parte aérea, en cuanto a la estructura de la planta y determinados pigmentos que cambian y que se pueden detectar mediante los sensores.

Aunque este sistema aéreo no se ha aplicado comercialmente por el momento, se ha realizado un trabajo en el olivar afectado por Xylella en Italia, en la zona de Puglia, que se ha repetido en Alicante para tratar de detectar la bacteria en una serie de parcelas tipo, cuyos resultados se están analizando.

Según Navas, esperan poder detectar árboles asintomáticos antes de que muestren síntomas visuales, esencial para erradicar la enfermedad, ya que plantas infectadas pueden tardar meses en comenzar a desarrollar síntomas visibles.

«Cuanto antes se sepa si una planta está infectada, antes podremos actuar y frenar su expansión», ha manifestado el experto.

El IVIA y otros investigadores han desarrollado un robot de campo que incorpora sensores de teledetección en la hoja

Por otra parte, José Blasco Ivars, del Centro de Ingeniería del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), y otros investigadores han desarrollado un robot de campo que incorpora sensores de teledetección en la hoja, se maneja por control remoto y captura de forma geolocalizada información térmica, espectral y estructural de las plantas a través de diferentes tipos de cámaras y un escáner láser o LIDAR.

Con este pequeño robot se han realizado dos ensayos en el sur de Italia en los que se han capturado más de 35.000 imágenes y la estructura en tres dimensiones de cada árbol, y se están analizando los datos obtenidos.

El robot de campo se puede meter en cualquier campo y puede funcionar para muchos tipos de plantas y muchos terrenos, y podría probarse en la Comunitat Valenciana si se autoriza el proyecto, según ha informado a EFE Blasco.

En la Comunitat Valenciana la Xylella fue confirmada en junio de 2017 en el norte de la provincia de Alicante, y desde entonces ha afectado a parcelas de 26 municipios de las comarcas de las Marinas y El Comtat, donde se han tomado 25.000 muestras vegetales para su análisis y más de 2.000 de insectos, y se realizan prospecciones visuales.

Parte de las indemnizaciones a los productores por el tratamiento y arranque de árboles está ya resuelta y pendiente de la tramitación por la Conselleria de Hacienda.

La Conselleria de Agricultura ha ampliado el plazo de presentación de solicitudes para pedir indemnizaciones y ha adaptado la normativa respecto a la justificación de la propiedad de los campos. Para el próximo año el presupuesto destinado a este concepto es de 2 millones de euros.

La consellera de Agricultura, Elena Cebrián, ha admitido que se pueden haber cometido errores en cuanto a explicar mejor el tratamiento al que obliga la UE pero ha asegurado que la Conselleria ha actuado «con rigor, responsabilidad y transparencia» hacia el sector y «con contundencia», y ha reclamado alternativas de cultivo, como está ocurriendo en Baleares con la incentivación de la plantación de algarrobos.

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