La Alianza UPA-COAG, quien ya manifestara hace unos días su oposición a los cambios sobre las normas de la condicionalidad relacionadas con la aplicación en las tierras agrícolas de purines, ha convocado durante la mañana de este viernes, 5 de enero, diferentes actos de protesta simbólicos en las delegaciones territoriales de la Junta de Castilla y León para exigir al Gobierno regional que traslade al Ministerio de Agricultura la excepcionalidad de la normativa sobre purines y estiércoles, que es efectiva desde el 1 de enero.

La Alianza UPA-COAG recuerda que el 1 de enero ha entrado en vigor el Real Decreto por el que entre otros aspectos se modifican las normas de la condicionalidad relacionadas con la aplicación en las tierras agrícolas de purines. La nueva normativa apunta que no podrá realizarse  como hasta ahora mediante sistemas de plato o abanico ni cañones, y estiércoles, que tendrán que ser obligatoriamente enterrados en el menor plazo de tiempo posible.

Así, esta organización agraria, ha trasladado hoy a los delegados territoriales la misma petición realizada a la consejera de Agricultura días atrás: “De no conseguir este propósito, hemos reclamado que el propio Gobierno regional haga una `trasposición´ normativa con la máxima flexibilidad evitando al máximo posible su aplicación para nuestra comunidad autónoma”, han señalado miembros de la organización.

LOS Actos reivindicativos SE HAN CELEBRADO en provincias de  Burgos,  Salamanca, Segovia, Zamora y Palencia

Según la misma, esta petición es viable si existe un verdadero interés político en realizarla, puesto que las comunidades autónomas tienen la potestad de solicitarlo como medida de excepcionalidad, que es el caso, ante las consecuencias negativas que acarrearía a todos los efectos a los agricultores y ganaderos.

La Alianza UPA – COAG, que ha realizado estos actos reivindicativos en provincias de  Burgos,  Salamanca, Segovia, Zamora y Palencia, recuerda que, si no hay una solución,  los agricultores y ganaderos de Castilla y León deberán adaptar su maquinaria o adquirir otra nueva, con inversiones económicas muy costosas, viendo cómo su maquinaria, recientemente adquirida y aún sin amortizar, ya no sirve.

Además, la organización considera que se estaría dificultando que los ganaderos puedan dar salida a sus producciones de purines y estiércol fuera de sus explotaciones al imponerse restricciones de uso.

De igual forma, mantiene que los agricultores y ganaderos de Castilla y León estarían en condiciones de “inferioridad al no poder ser tan competitivos, no sólo respecto de ellos sino también respecto de los de otros países europeos que sí podrían ser más permisivos”.

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