La Asociación de Consumidores de Navarra Irache ha advertido sobre algunas denominaciones comerciales de alimentos que pueden resultar engañosas para los ciudadanos, tras recibir consultas sobre qué suponen expresiones como “light”, “producto natural”, “fresco” o “bio” en algunos productos.

Al respecto, en una nota Irache constata que el término “natural” o “100 % natural” es utilizado para hacer ver que el producto no ha sido objeto de elaboración, manipulación o que no se le han añadido otros aditivos, pero “muchos productos comercializados bajo esta expresión no cumplen estos requisitos”, advierten.

los zumos de frutas se publicitan como “100% natural” y,  sin embargo, han sido pasteurizados

En su momento, las autoridades alimentarias ya indicaron que el término natural no se puede utilizar si no hay una norma que regule el producto en concreto -como en los casos del yogur natural o las conservas al natural-.

De hecho, el código alimentario español señala que no se permitirá calificativos tales como “puro” o “natural” en aquellos alimentos que contengan aditivos o materias extrañas.

Un ejemplo claro son los zumos de frutas que se publicitan como “100% natural” y que, sin embargo, han sido pasteurizados y en la mayor parte de los casos cuentan con antioxidantes, según Irache.

Otro concepto muy utilizado como reclamo para aumentar las ventas es el producto “fresco” o expresiones que transmiten esta idea, como “del campo al consumidor” o “recién salido de la huerta”, aunque para Irache es “obvio” que los productos en los supermercados, salvo algunas excepciones, han sido objeto de algún trabajo o manipulación.

Otro ejemplo es utilizar la palabra “artesanal” o “tradicional” como gancho para el consumidor, lo que debería significar que el producto se ha producido por unos métodos alejados de la producción industrial y masiva, pero si se lee el etiquetado se puede comprobar que muchos se producen en grandes cadenas industriales o que incluyen elementos ajenos a ellos para modificar su olor, sabor o aspecto.

Otras veces la publicidad y el envasado de algunos productos hacen afirmaciones, si no falsas, sí incompletas o incomprobables, como es el caso de leches para niños que prometen crecimiento, lácteos que garantizan que benefician el funcionamiento cardiovascular o productos que ayudan a reducir el colesterol.

En ocasiones, son afirmaciones parciales o interesadas pero si puede demostrarse que es mentira, las marcas podrían ser sancionadas.

El concepto “bio” desde 2006 sólo puede aplicarse a productos que son objeto del método ecológico en su producción

En algunos casos, la regulación, generalmente proveniente de Europa, ha tratado de acotar el uso de estas expresiones, si bien generalmente sólo se ha hecho de forma algo ambigua o insuficiente.

Así, para que un producto tenga denominaciones como light, ligero, reducido o alguna expresión de similar significado, debe tener en ese contenido un 30 % menos que el producto original -con algunas excepciones con micronutrientes o sal-.

Las denominaciones “bio”, un concepto muy utilizado por algunas marcas y que evoca algo natural y poco elaborado, desde 2006 sólo puede aplicarse a productos que son objeto del método ecológico en su producción, con lo que se equipara así a conceptos como orgánico o ecológico

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