A perro flaco, todo son pulgas. Y el sector del cerdo ibérico, que está inmerso en plena polémica por las acusaciones de fraude y las dudas abiertas sobre su certificación de pureza racial, no sale de una para entrar en otra que acaba dañando su imagen. La última ha sido que la Entidad Nacional de Acreditación, ENAC, con fecha 16 de junio, ha suspendido la licencia de actividad y acreditación de manera temporal, de la sociedad Certiberico Charro, S.L; que opera como entidad de inspección en el sector del cerdo ibérico, sin que hasta el momento hayan trascendido los motivos que han determinado tan tajante decisión.

La mencionada compañía inspectora está homologada por la ENAC para verificar la ascendencia y la pureza racial de los ejemplares que se manejan para fabricar productos etiquetados bajo los parámetros de la norma de calidad del ibérico. De igual modo dispone también de la acreditación para cotejar el tipo de alimentación suministrada a dichos animales.

Entre los procedimientos que forzosamente Certiberico Charro, S.L. se verá obligada a dejar de prestar a sus numerosos clientes, figuran los controles del factor racial, las actividades de inspección en las explotaciones ganaderas de producción y de cebo, así como también en las dedicadas al desarrollo de la variantes comerciales de cebo de campo y de montanera.

La sociedad Certiberico Charro, S. L; asentada en la ciudad de Salamanca, figura constituida en el año 2002. Cabe destacar que Julián Ramos, actual alcalde de la localidad salmantina de Guijuelo por el Partido Popular, no es administrador único de la empresa como se señaló erróneamente en nuestra primera edición. Julián Ramos sólo es un socio de la empresa, sin cargo alguno.

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