El proyecto BRESOV, entre cuyos socios se encuentra la Universitat Politècnica de València, y que se prolongará durante los próximos cuatros años, tiene como objetivo conseguir nuevas variedades de tomate, brócoli y judías más resistentes a condiciones extremas y plagas y adaptadas a los métodos de producción ecológica.

“El proyecto se centra en aumentar la tolerancia de las plantas al estrés biótico y abiótico y adaptar las variedades a los requisitos específicos de los procesos de cultivo ecológico y de bajos insumos”, destaca Jaime Prohens, director del Instituto de Conservación y Mejora de la Agrodiversidad Valenciana (COMAV) de la Universitat Politècnica de València.

En este sentido, el coordinador del proyecto, el profesor Ferdinando Branca de la Universidad de Catania (Italia), señala que como la demanda de alimentos básicos producidos orgánicamente está creciendo constantemente, “tenemos que actuar ahora. Actualmente, el material de reproducción existente se optimiza predominantemente para la agricultura convencional. Nuestro objetivo es adaptar y mejorar los recursos genéticos específicamente para que la producción ecológica sea más competitiva y atractiva para los agricultores”, añade Ferdinando Branca.

“se evaluarán rasgos como el sabor, la apariencia visual y el rendimiento posterior a la cosecha”

El proyecto BRESOV incluye una primera fase en la que los investigadores estudiarán la diversidad natural de los cultivos, como punto de partida para la selección y mejora genética de cada una de las especies. Se trata de identificar aquellos rasgos que, posteriormente, mediante técnicas de mejora, se puedan incluir en las nuevas variedades especialmente adaptadas a cultivo ecológico.

“Evaluaremos la eficacia de las variedades y líneas de mejora en condiciones de sequía, altas y bajas temperaturas y escasez de nitrógeno, así como para desarrollar nuevas variedades más resistentes a plagas y enfermedades. Además, se evaluarán rasgos como el sabor, la apariencia visual y el rendimiento posterior a la cosecha”, apunta Jaime Prohens.

El grupo de la Universitat Politècnica de València coordina el trabajo sobre mejora genética, que incluye la selección de accesiones –muestras de plantas-, el desarrollo de poblaciones y material de mejora avanzado adaptado a estreses abióticos y bióticos y que ofrezcan un producto final de alta calidad organoléptica y nutricional para el consumidor.

El Proyecto BRESOV aglutina a 22 socios de diez países europeos, así como China, Túnez y Corea del Sur. Está financiado por el Programa Marco de Investigación de la Comisión Europea Horizonte 2020, la Fundación Nacional de Investigación de Corea (NRF) y el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MOST) de China.

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