En una situción que se podría circunscribir en las crónicas negras de hace muchos años, la Guardia Civil ha detenido a un vecino de Herrerías como supuesto autor de los diversos sabotajes que ha sufrido un ganadero de ese municipio, al que quemaron una cabaña, lo que causó la muerte de 23 vacas tudancas, le envenenaron otras 13 reses y le sabotearon dos tractores.

Los daños sufridos por este ganadero podrían superar los 72.000 euros, según indica la Guardia Civil en un comunicado, en el que señala que las investigaciones sobre los sabotajes llevaron siempre a considerar que el autor era conocido del ganadero, ya que donde se produjeron los hechos era un lugar que solo saben vecinos de la zona o allegados a la víctima.

Casi seis meses de investigaciones tras 36 vacas muertas por un incendio o envenenamiento y con daños a varios tractores

El hombre que fue detenido el pasado jueves y de cuya identidad solo se ha informado que es vecino del mismo municipio que la víctima, ha sido acusado de delitos de daños y contra la flora, fauna y animales domésticos tras una investigación que dirige el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de San Vicente de la Barquera.

En el esclarecimiento de los hechos ha participado la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Cantabria, los agentes del puesto de Pesues (Val de San Vicente), el equipo de Policía Judicial de Torrelavega, el Seprona y el laboratorio de criminalística de La Rioja.

La investigación se inició el pasado mes de noviembre después que se registrara un incendio en una cabaña del pueblo de Bielva (Herrerías), que quedó destruida, lo que causó la muerte de las 23 vacas tudancas que había dentro y la quema de 800 fardos de hierba.

Casi sin pasar un mes desde estos hechos, el propietario de la cabaña y las reses, un ganadero de Bielva, vio como otras 13 vacas, que estaban en una finca, morían después de que supuestamente las hubieran inyectado una sustancia venenosa.

Según informa la Guardia Civil, esos animales habían sido vendidos y estaban pendientes de entrega al comprador por parte de su propietario.

Tras este segundo suceso, la Guardia Civil consideró que la causa más probable de lo que le había ocurrido al ganadero era que alguien quería causarle un perjuicio económico o, incluso, pretendía que cesara su actividad, “unido a la crueldad sobre los animales”, por lo que los investigadores no descartaron que se debiera a “algún tipo de represalia premeditada”.

Además, se pudo comprobar que los hechos ocurrieron en lugares que conocen solo los vecinos del municipio o allegados al ganadero.

Aunque la investigación se había iniciado, tras comprobarse que el incendio de la cabaña era posiblemente provocado, el pasado 1 de abril durante las fiestas de Bielva dos tractores del ganadero sufrieron “cuantiosos daños”.

Los vehículos tenían corte de cables, daños en el depósito, los neumáticos rotos, así como la correa de distribución y se habían introducido tornillos en el depósito de aceite de uno y piedras en el del otro.

La Guardia Civil consideró significativo que uno de los tractores estuviera en un inmueble que no era muy conocido para la gente, porque casi no era utilizado por el ganadero, por lo que los investigadores consideraron que aumentaba más la hipótesis de “represalias por alguna persona cercana a la víctima”.

El pasado jueves, 19 de abril, la Guardia Civil detuvo a un vecino de Herrerías como supuesto autor de estos hechos.

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