La historia se repite. Otra vez en Ávila. El lobo ha vuelto a atacar dos explotaciones ganaderas de ganado vacuno en extensivo en la provincia de Ávila, pertenecientes a ganaderos de los municipios de Gilbuena y San Martín del Pimpollar, en este último municipio a menos de 1 kilómetro del casco urbano, lo que preocupa aún más si cabe.

El ataque se ha saldado con dos terneros muertos de 2 y 10 meses respectivamente.

La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) de Ávila reitera a la Junta de Castilla y León la necesidad de efectuar nuevos controles poblacionales en la provincia abulense ante el incremento de ataques al ganado por parte del lobo, además de demandar nuevamente la actualización de los baremos de las indemnizaciones por los daños ocasionados.

A día de hoy sigue habiendo expedientes de ataques de lobo del año 2015 sin abonar a los ganaderos

Esta organización agraria sigue insistiendo que en que se debe buscar una solución definitiva de la mano de las autoridades europeas para lograr disminuir la población, a través del uso del control poblacional como herramienta preventiva y conseguir dotar de la necesaria seguridad jurídica a la Administración regional para poder llevarlos a cabo.

ASAJA denuncia que a día de hoy sigue habiendo expedientes de ataques de lobo del año 2015 sin abonar a los ganaderos, pese al compromiso de pago que la Consejería de Fomento y Medio Ambiente ha trasladado siempre a organizaciones agrarias y a ganaderos.

“Lo único cierto es que dos años después de haber sufrido las pérdidas los ganaderos, la Administración no ha pagado a los afectados”, ha señalado ASAJA en un comunicado de prensa, donde reclama a la Junta de Castilla y León que “se abonen estas cantidades a los afectados con inmediatez. Bastante desgracia tiene el ganadero para que la Junta no abone los siniestros.”

5 Comentarios

  1. Yo tengo un negocio y opino lo mismo que Buce. He hablado con ganaderos que viven en zona de lobos y nunca han tenido ningún problema, porque ponen medidas para que no las haya. El negocio hay que atenderlo, no se puede dejar el rebaño sin vigilancia y esperar que no coja ni un catarro.
    Por cierto, esa foto esta muy rara, muchas rayas, mucho verde desprendiéndose del cuerpo, parece una foto tongo

  2. Dejad de llorar y proteger vuestro negocio, como hacemos el resto de los mortales con los nuestros. Yo por la noche mi tienda la cierro, no la dejo abierta. Contrato alarmas y cuando me roban, no pido la muerte del ladrón ni me voy llorando a papá estado a que me pague. Para eso me pago de mi bolsillo un seguro.
    Llorones…

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