Cada día que pasa y con cada nuevo rayo de sol, la situación de Castilla y León se agrava. Por eso, la organización agraria ASAJA Salamanca ha solicitado que se implanten medidas de prevención ante el estado de alerta de sequía por la que atraviesa la provincia. Según el informe de la Demarcación Hidrográfica del Duero, al inicio del mes de abril se ha pasado de ‘prealerta’ a ‘alerta’ -la zona más afectada la de El Tormes- y se debe evitar situaciones dramáticas como las que ocurre en el resto de Castilla y León y, más concretamente, la zona de El Carrión en Palencia

Las previsiones para las próximas semanas auguran una pluviometría escasa que nada paliará la situación de falta de agua que ya es visible, sobre todo, en el oeste de la provincia donde los pastos se dan por perdidos y los forrajes están gravemente dañados. Las consecuencias negativas no tardarán en llegar en el resto de las zonas cerealistas de la provincia, como se puede apreciar en algunas parcelas.

En las zonas de regadío los agricultores se han visto obligados a empezar la campaña de riego mucho antes que en años anteriores. La falta de lluvia ha provocado que hayan tenido que abastecer de agua para el nacimiento de cultivos como la patata o el maíz. Además, parcelas de cereales están siendo regadas con el consiguiente aumento de los costes de producción que sufre el agricultor en una campaña que se prevé mala por sequía.

En la Lonja agropecuaria de Salamanca, ya se ha podido comprobar cómo este estado de alerta de sequía empieza a condicionar el precio del cereal. Asimismo, en el campo, la sequía afecta directamente en detrimento no sólo de agricultores sino también de ganaderos al comenzar las primeras especulaciones con productos como la paja o el forraje y, próximamente, el pienso al tener que suplementar la alimentación de los animales varios meses antes de lo habitual.

(Fotos: Victorino García Calderón en eltiempo.es)

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