El Juzgado de lo Penal nº 2 de Jerez de la Frontera (Cádiz) ha condenado a una pena de seis meses de prisión y a la inhabilitación especial para el ejercicio de la caza y la pesca durante dos años al pastor de Villaluenga del Rosario denunciado por colocar cebos envenenados y lazos ilegales de caza para matar la fauna, en un coto de este municipio gaditano. También ha sido inhabilitado para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena y al pago de las costas del procedimiento.

Los hechos por los que ha sido condenado se remontan a abril de 2015 cuando agentes de Medio Ambiente, apoyados por la Unidad Canina Especializada en la detección de cebos envenenados, inspeccionaban de forma preventiva el monte público denominado ‘Las Merinas’, donde localizaron un frasco con un potente tóxico identificado como ‘carbofurano’, uno de los dos venenos más potentes y comúnmente utilizados en Andalucía, para eliminar zorros y lazos para la captura ilegal de este y otros depredadores.

Cabe destacar que el lugar de los hechos donde fue localizado por colocar cebos envenenados es un área de nidificación del alimoche, una especie amenazada con una población estimada en Andalucía de 24 parejas reproductoras.

El uso de venenos es una práctica extendida en algunas comarcas del territorio andaluz, nacional y europeo para matar predadores y evitar la afección a la caza y la ganadería. Su nula selectividad supone una mortal amenaza para las especies protegidas, muy especialmente aves y mamíferos, algunas con poblaciones catalogadas en peligro de extinción. Este delito está tipificado en el artículo 336 del código penal de 1995, con penas que oscilan entre los seis meses y los dos años de cárcel.

Cabe destacar que la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio puso en marcha en 2004 la Estrategia Andaluza de Lucha contra el Veneno, que tiene como objetivo de minimizar el impacto potencial del uso ilegal de cebos envenenados, que tan devastadores efectos ocasiona en el medio natural y en la salud pública.

1 Comentario

  1. Poca pena me parece. Desde luego ir a la carcel no es la solución, pero servicios a la comunidad y participar en charlas en contra del veneno sería una medida para su rehabilitación y un trabajo en pos de la erradicación. Mientras tanto inhabilitación de por vida porque desde luego esta persona ha eliminado a un número indeterminado de animales.
    Por otro lado el veneno debe estar tasado y controlado como si fuese dinamita o similar.
    Viejas costumbres ancestrales como tantas otras que empozoñan la tradición.
    Saludos.

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