Los regantes europeos han decidido hacer un nuevo frente común en el seno dela UE. as principales entidades de regantes de España, Francia, Italia y Portugal aglutinados en Irrigants d’Europe trabajarán para cambiar la injusta imagen que se proyecta sobre el regadío, dar a conocer sus externalidades positivas y defender su valor social, económico y medioambiental.

La asociación Irrigants d’Europe (IE), que agrupa a regantes de España, Francia, Italia y Portugal, defenderá en Bruselas las ayudas directas de la Política Agraria Común (PAC), una “adecuada” aplicación de la Directiva Marco del Agua (DMA), así como la necesidad de impulsar la ejecución sostenible de obras hidráulicas para combatir los efectos adversos del cambio climático.

El presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (Fenacore), Andrés del Campo, ha explicado a Efeagro que el objetivo es “dar a conocer las externalidades positivas del regadío” ante las instituciones comunitarias y “cambiar la injusta imagen del regadío en Europa”, que en la actualidad está “desprestigiado”.

El 75 % de los regantes europeos se unen en Irrigants d’Europe

Las cuatro entidades que conforman IE (Fenacore de España, Irrigants d’France de Francia, ANBI de Italia y Fenareg de Portugal) representan una superficie de casi 8 millones de hectáreas, el 75 % de los regantes europeos.

Bajo la presidencia de Portugal hasta 2020, IE centrará su trabajo en torno a tres ejes: la defensa de las ayudas directas de la PAC, el impulso a la ejecución sostenible de obras hidráulicas para combatir los efectos adversos del cambio climático y una adecuada aplicación de la Directiva Marco del Agua.

“Hay mucho desconocimiento” en torno al regadío por la presión de ecologistas, los países del norte de Europa -que “no lo necesitan”- y legislaciones como la DMA, que “ha contribuido a un desprestigio del regadío”, según Del Campo.

Gracias a él, ha apuntado, en los climas mediterráneos es posible tener una agricultura más competitiva, pero necesitan del apoyo de las instituciones comunitarias, por lo que defiende ayudas directas para el regadío en el marco de la PAC.

Otro de los retos para la asociación de regantes europeos será que la DMA, que tendrá un borrador a finales de 2019, tenga en cuenta las singularidades de los diferentes países a la hora de adaptar su aplicación y reconozca la diversidad de la agricultura mediterránea, principal productora de alimentos del mundo.

En este sentido, los regantes europeos perseguirán que, a la hora de fijar el reparto de agua, la directiva no priorice en extremo los objetivos ambientales sobre los socioeconómicos: a su juicio, elevar innecesariamente los caudales ecológicos reduciría los recursos para regadío, con el impacto negativo que supone para el crecimiento del PIB y la creación de empleo.

Diálogo más directo con las instituciones internacionales

Según Del Campo, es necesario que “los países, sobre todo los del norte de Europa que tienen menos problemas de agua, interioricen la importancia de tener recursos garantizados para poder regar”, lo que exige el “desarrollo de una estrategia conjunta, que permita un diálogo más directo y eficaz con las instituciones internacionales”.

Además, reivindica el papel del regadío para evitar el éxodo rural, porque solo una agricultura con valor añadido, de regadío, permitirá fijar la población y evitar el abandono agrícola y combatir el relevo generacional en el campo.

El presidente de los regantes ha advertido, por otra parte, de que en un clima mediterráneo (árido y semiárido) “un campo abandonado no se convierte en un bosque mediterráneo, sino en desierto o basurero de las ciudades más próximas”.

A su juicio, son necesarias las obras de regulación en un escenario de cambio climático para resistir épocas de lluvias torrenciales o de sequías cada vez más prolongadas para embalsar la mayor cantidad de agua posible para momentos de escasez hídrica.

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