La producción ganadera que no se queda al margen de modas y tendencias, y en cuestión de cruces y razas términos como angus, boer o brow swiss ya son conocidos por un sector que busca crecer, mejorar y diversificarse.

En el caso de la raza de vacuno angus -oficialmente denominada Aberdeen angus-, es autóctona de Esocia y su fama en España sube como la espuma gracias a que provee una carne de “alta calidad”, según asegura a Efeagro el empresario castellanoleonés Miguel Vergara, presidente de la compañía homónima.

El Grupo Miguel Vergara fue uno de los primeros en apostar por esta carne y, actualmente, es el que tiene una mayor producción en España, con 1.000 vacas nodrizas y 4.500 terneros en cebo.

La intención, según explica, es “seguir aumentando la producción” porque el objetivo es “llevar esta carne fuera de España”, ya que es “una de las de más alta calidad a nivel mundial”.

Una apuesta innovadora: Machos de raza boer (originaria de Sudáfrica y de elevada aptitud cárnica) con hembras de raza murciano-granadina (de excelente producción láctea)

En otros casos, el origen de una tendencia es la investigación: en Valencia, comenzaron a experimentar con un cruce de razas caprinas para conseguir cabritos de mayor aprovechamiento cárnico, de madres con buena producción lechera.

La Universidad de Valencia, la Politécnica de Valencia y el Centro de Investigación y Tecnología animal de Segorbe cruzaron machos de raza boer (originaria de Sudáfrica y de elevada aptitud cárnica) con hembras de raza murciano-granadina (conocidas por su excelente producción láctea), señala a Efeagro el investigador Ion Pérez.

Lo que comenzó como una investigación “por voluntad propia y sin financiación”, según recuerda, ha derivado en un proyecto que ya ha recibido el apoyo del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) y en el interés de ganaderos que han incluido machos de raza boer en sus explotaciones de cabras de leche murciano-granadinas.

Según Pérez, en Europa no había registros científicos de cruce de estas dos razas y los resultados preliminares son buenos; y confía en que la apuesta por este cruce siga creciendo en la ganadería española, porque permite que cada productor gane unos siete euros más por cabrito.

Y los análisis sensoriales y organolépticos de su carne no han mostrado diferencias respecto a los cabritos boer puros.

Son razas y cruces llamadas a protagonizar el futuro de la ganadería española

Antonio Rodríguez es gerente en la ganadería de vacuno de leche “El Cruce” en Añora (Córdoba), exponente de la raza brow swiss pura (originaria de los Alpes suizos) en España.

Tiene una treintena de vacas de raza pura brow swiss -una veintena de ellas en producción-, lo que supone cerca del 7% de las que hay en ordeño, destaca a Efeagro.

No obstante, los buenos resultados desde que las comenzaron a introducir en 2013, le ha animado a querer incluir más ejemplares brow swiss hasta que supongan el 20 % del total de la vaqueriza.

En este caso, la leche de esta raza aporta “mucha grasa y proteína”, parámetros que revalorizan este producto y que lo hacen idóneo para la elaboración de quesos.

Rodríguez cree que esta raza terminará implantándose en más explotaciones, pero no será un proceso rápido por “el miedo a los cambios”.

Son razas y cruces llamadas a protagonizar el futuro de la ganadería española que busca responder a los desafíos de la productividad, la eficiencia y los gustos de los consumidores.

(Texto: Juan Javier Ríos / Efeagro)

1 Comentario

  1. Creo que se discrimina a los apicultores, cuando las abejas no son otra cosa que ganado,
    ( no se comen pero se come su producto como se come la leche de las vacas lecheras )
    ademas de perder fuerza las reivindicaciones ganaderas y del mundo rural con ello

    El porvenir de las familias del campo con el cambio climático :
    https://act.wemove.eu/campaigns/el-pueblo-vs-ue?utm_source=civimail-15025&utm_medium=email&utm_campaign=20180529_ES
    El cambio climático no es algo del futuro. Para algunas personas, ya forma parte del presente.
    Una familia alemana está a punto de perder el trabajo de 4 generaciones por la subida del nivel del mar. Una pareja de ancianos en Francia ha visto como la sequía destruía la mitad de su cosecha. Una familia de apicultores en Portugal está intentando salvar su medio de vida a toda costa, pero las repetidas olas de calor están matando a sus abejas.
    Estas familias comparten un único miedo: “Espero que mis hijos puedan labrarse un futuro aquí, en la tierra que pisamos, la de nuestros ancestros. No quiero que se vean obligados a partir al extranjero en busca de trabajo, como tuve que hacer yo”, comenta con preocupación Petru Vlad, un pastor de Rumanía. “Actualmente ya no hay cuatro estaciones, solo invierno y verano”, afirma Ildebrando. “El cambio climático desequilibra el medio ambiente y las abejas no consiguen adaptarse lo suficientemente rápido.”
    La familia de Ildebrando se dedica a la apicultura desde hace décadas. Producen miel y cera, así que sus ingresos dependen de las abejas. Pero los cambios en la época de floración y el aumento incesante de las temperaturas están destruyendo las colmenas. El año pasado, la familia perdió el 60% de su producción.

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