Una nueva edición de Expoliva se celebrará en Jaén esta próxima semana con el gran reto de la internacionalización y con una coyuntura de bajos precios del aceite de oliva en el mercado de origen que se arrastra ya desde hace meses.

Desde el miércoles y hasta el próximo sábado 18 se espera que la XIX edición de la Feria Internacional del Aceite de Oliva e Industrias Afines (Expoliva) supere el récord de visitantes y sean unas 60.000 las personas que acudan a esta muestra bienal, la principal feria monoproducto que será la más internacional y la que contará con más expositores de toda su historia.

Expoliva llega fiel a su cita en los años impares durante el mes de mayo, en esta campaña oleícola 2018/2019 que ha igualado el récord de producción (está a sólo casi 600 toneladas de aceite de oliva de las 1.781.500 obtenidas en España en la 2013/2014), en unas fechas en la que ya se está formando la cosecha de la venidera campaña 2019/2020 con el olivo en plena floración.

Jaén, la capital mundial del aceite de oliva, se convertirá en epicentro y escaparate para la reflexión sobre el presente y el futuro del sector

Expoliva 2019, que se celebra desde 1983, está organizada por Ferias Jaén y la Fundación del Olivar y del Aceite de Oliva en la Institución Ferial de Jaén (IFEJA), pivota sobre tres pilares fundamentales: la muestra expositiva con varios pabellones de más de 31.000 metros cuadrados, el Simposium Científico-Técnico, al que se han presentado más de doscientas comunicaciones y ponencias, y el Salón del Virgen Extra, con más de 150 AOVE.

Para esta edición se espera que unos 380 expositores muestren sus productos y servicios en una feria en la que habrá un 19 por ciento más de empresas extranjeras y se prevé que haya representantes de sesenta países relacionados con este sector tan estratégico, con este cultivo del olivar tan social que tanto interés despierta y con este producto base esencial de la dieta mediterránea que ya se produce en 64 países.

Jaén, la capital mundial del aceite de oliva, se convertirá durante cuatro días en epicentro y escaparate para la reflexión sobre el presente y el futuro del sector oleícola, con asuntos de gran calado a los que tiene que hacer frente, como los bajos precios, la propuesta para la autorregulación por parte del propio sector, la calidad, la concentración de la oferta o la comercialización en el mercado interno y en las exportaciones.

Junto a todo ello, Expoliva 2019, además de la generación de negocio, el establecimiento de contactos y misiones comerciales, tiene como gran reto el de todo el sector oleícola, que no es otro que el de aumentar el consumo mundial de la principal grasa vegetal, que apenas llega al tres por ciento, para dar salida así al aumento de la producción que se prevé en futuras cosechas.

Y para ganar en consumo y en nuevos consumidores nacionales y extranjeros hay que ampliar mercados, para lo cual es fundamental ligar este producto a los beneficios que tiene para la salud, sin olvidar sus bondades gastronómicas, haciéndolo con más pedagogía y mejorando la información al consumidor.

No menos importantes son otros asuntos como el gran reto de la competitividad y la productividad de los diferentes sistemas de producción, sobre todo del futuro que le aguarda al olivar tradicional frente al intensivo y al superintensivo, la reforma de la PAC, las nuevas plantaciones, los regadíos, el oleoturismo, la producción integrada, el olivar ecológico o competir en el mercado desde la diferenciación.

Y bajo este escenario, el olivar y el aceite de oliva transitan por una nueva etapa de muchas luces y algunas sombras, un producto que vive otra encrucijada, basada en producciones altas, con precios bajos en origen, pero con el reconocimiento social a un sector que se reinventa desde premisas como la calidad, la innovación, la pujanza de su desarrollo y la alegría y la satisfacción que genera un producto que engancha a quien lo cata y degusta.

(Texto: Asensio López / Efeagro)

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