En el día en el que se votó en secreto declarar la independencia catalana y de forma paralela aplicar el artículo 155 de la Constitución, por el que se cesa a todo el Gobierno de la Generalitat y se disuelve el Parlament hasta las elecciones del 21 de diciembre, desde el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente se ponía en marcha el proceso de elección de la persona que se deberá hacer cargo a partir de ahora de la agricultura catalana, al pasar todas sus competencias al Gobierno central y por extensión al Mapama.

Una agricultura catalana que vive cuanto menos un momento convulso, no solo por el respaldo de las principales organizaciones agrarias a todo el proceso de movilizaciones, pese a reclamar de forma paralela el pago de la PAC, sino por el enfrentamiento entre las propias OPAs por el plan estratégico para el sector de la fruta dulce, con expulsión de la Unió de Pagesos incluida.

El Mapama baraja varias opociones para ‘controlar’ Cataluña mierntras las OPAs se enfrentan entre sí

Y es que nada está siendo fácil ni en muchos momentos lógico en estos días convulsos en lo político en el campo catalán. Por un lado el respaldo a las movilizaciones, con los tractores como símbolo del respaldo de agricultores y ganaderos a todo el proceso soberanista, y declaraciones respaldando lo que significaría dejar España, y por otro el mantenimiento de reuniones y acuerdos con el Mapama en diversas materias, como el pago de la PAC o el futuro de la fruta dulce.

Y en medio de esta convulsa situación un Ministerio que sabe que desde ahora deberá asumir todas las competencias del área de la ahora cesada consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Meritxell Serret. La idea de la ministra es designar a uno de los responsables del Mapama para que se haga cargo de la gestión de la agricultura catalana de forma “no invasiva”, según fuentes del Ministerio. Aunque aún no se quiere destacar a ningún nombre, sobre la mesa se barajan algunas opciones lógicas, como el secretario general de Agricultura y Alimentación, Carlos Cabanas, o el subsecretario del Ministerio, Jaime Haddad.

Sin obviar que el primero en comenzar a tratar problemas ‘casi’ concretos catalanes este pasado viernes fue el director general de Producciones y Mercados Agrarios, Fernando Miranda,  donde se reunió con todo el sector nacional de la fruta dulce (donde Cataluña tiene un peso muy específico), un área de su responsabilidad pero también un posible gesto por parte del Ministerio.

Y lo cierto es que lo que pudo ver Miranda es que una cosa es que JARC y Unió de Pagesos hayan ido de la mano en muchas de las protestas pacíficas de las últimas semanas, pero que a la hora de tratar cuestiones de futuro del sector agrario catalán esas buenas relaciones no existen.

De hecho, la Unió de Pagesos (y por extensión la Unión de Uniones) ha sido expulsadas de las jornadas del ‘Grupo de Trabajo para la elaboración de un plan estratégico para el sector de la fruta dulce’… a petición de las organizaciones profesionales ASAJA, UPA y JARC-COAG, entre los que se encontraban los catalanes Pere Roqué (ASAJA) y Joan Borda (JARC-COAG). El motivo aducido es la falta de representación de laUnió de Pagesos, quien a su vez critica que “estas organizaciones se reparten de manera fija la representatividad del sector en los ámbitos consultivos del Estado sin haberse realizado unas elecciones al campo, ni estatales ni en muchas de las autonomías”.

En definitiva, momentos convulsos, complicados y, posiblemente, kafkianos, ya que puede suceder que mientras algunas OPAs van de la mano en la calle contra el Mapama por la aplicación del 155, en las mesas de reuniones se enfrenten entre sí para reclamar ayudas nacionales que, quizás, no reclamen en la calle.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here