Un informe del Tribunal de Cuentas Europeo ha advertido que la planificación de la UE en programas de desarrollo rural para el periodo es «larga y compleja» y contiene deficiencias que obstaculizan la consecución de los objetivos planteados.

Así se ha revelado en dicho informe, en el que, si bien existe un enfoque orientado a lograr resultados, los programas aprobados «son documentos largos y complejos con deficiencias», según refleja el examen de la programación política del desarrollo rural para el actual marco financiero plurianual, desde 2014 hasta 2020.

Resulta «prácticamente imposible» planificar guiándose por lo que ha funcionado correctamente en el pasado

Estas deficiencias, según los auditores, «obstaculizarán la consecución de los ambiciosos objetivos en pro de una mayor orientación al rendimiento y los resultados». Por otra parte, además, el Tribunal de Cuentas señaló que cumplir los requisitos de contenido «precisa un gran esfuerzo administrativo de las autoridades nacionales».

En el informe, los auditores hicieron hincapié en el problema que supone que cada período de programación tenga que elaborarse antes de disponer de datos y resultados de etapas anteriores, con lo que resulta «prácticamente imposible» planificar guiándose por lo que ha funcionado correctamente en el pasado o poner soluciones de mejora.

Además, Janusz Wojciechowsk, el miembro del Tribunal encargado del informe, advirtió de que los documentos de programación son «demasiado complejos y voluminosos» y «aún no se centran lo suficiente en los resultados esperados».

Por tanto, entre sus recomendaciones para hacer más efectivo el gasto en los programas de desarrollo rural, el Tribunal de Cuentas ha instado a la Comisión a simplificar los documentos de programación, reducir el número de requisitos, así como a trabajar con los países para garantizar que los informes de años futuros «proporcionan información clara y exhaustiva».

La política de desarrollo rural, a la que el club comunitario tiene previsto dedicar casi 100.000 millones de euros entre 2014 y 2020 a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), presta apoyo financiero a las acciones de los Estados miembros a través de sus programas en esta materia, a los que la Comisión debe dar el visto bueno.

Los proyectos confinanciados por la UE pueden destinarse a la inversión y modernización en explotaciones agrícolas, subvenciones de instalación para jóvenes agricultores, el turismo rural o la cobertura de internet de banda ancha en estas zonas, entre otros.

De los 100.000 millones de euros de presupuesto, que ascienden a una cuarta parte del monto destinado a la Política Agrícola Común (PAC), España recibe aproximadamente el 8%.

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