El buque escuela de la Armada Juan Sebastián Elcano partirá el próximo domingo día 11 del puerto de Cádiz con un cargamento muy especial, dos botas de vino de Jerez que enriquecerán sus propiedades gracias al vaivén que les darán las olas durante los seis meses que durará la 90 travesía de este bergantín-goleta.

La nueva partida del puerto de Cádiz del emblemático buque escuela de la Armada Española, que en sus noventa años de historia ha navegado más de 1.744.000 millas náuticas por todos los mares del mundo, pretende convertirse en el arranque de los actos de conmemoración del V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo.

Recordará así la gesta náutica que partió de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en 1519 y arribó tres años después al mismo lugar, primero comandado por Fernando Magallanes y después por el marino vasco Juan Sebastián Elcano, en cuyo honor fue bautizó el buque escuela de la Armada.

Estas botas navegarán, en viaje “redondo”, en el 90º crucero de instrucción del Juan Sebastián de Elcano

Según consta en el libro de bastimentos que se conserva en el Archivo de Indias, aquella expedición embarcó 353 barriles y 417 botas de vino de Jerez, que ayudaron a sobrellevar las mil penurias a las que aquella expedición se enfrentó y que, según los historiadores, pudieron ser los primeros en dar la vuelta a la Tierra.

El presidente de González Byass, Mauricio González-Gordon, ha entregado al comandante del Elcano, Ignacio Paz García, dos botas de XC Palo Cortado que ahora, quinientos años después, rememorarán el viaje que hicieron aquellos vinos de Jerez en la mayor gesta náutica de la historia.

Estas botas navegarán, en viaje “redondo”, en el 90º crucero de instrucción del Juan Sebastián de Elcano, que zarpará del puerto de Cádiz y regresará seis meses después al mismo lugar tras completar un itinerario que les llevará a Portugal, Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Perú y Estados Unidos.

Con este viaje, estas dos botas de Palo Cortado recuperan una antigua tradición que consistía en el envío de botas a navegar por el mundo para lograr un Jerez único, conocido como de “Ida y vuelta”.

Estos vinos, según explica la bodega en una nota de prensa, fueron muy populares en el comercio de ultramar y llegaban a quintuplicar su precio al regresar a Cádiz porque el viaje en el barco provocaba una notable mejora en sus cualidades organolépticas y su singularidad.

Esto se debía a factores como la temperatura, la presión y, sobre todo, el vaivén continuo de las olas del mar.

El vino de las dos botas de Palo Cortado que se han embarcado en el buque escuela alcanzará “el súmmum” a su vuelta, según la bodega González Byass, que las embotellará en una edición que rendirá homenaje a los marineros que dieron la vuelta al globo por vez primera en el siglo XVI.

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