El Gobierno de Castilla-La Mancha comenzará a partir del próximo lunes a firmar con un centenar de ganaderos de la región los contratos para las ayudas a la oveja bombera, el programa que quiere implantar tres años para utilizar la ganadería extensiva como refuerzo de la limpieza de cortafuegos.

Así lo ha anunciado en rueda de prensa el consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, quien ha avanzado que las ayudas sumarán un millón de euros durante tres años, a razón de 123,4 euros por hectárea, y se quieren limpiar 6.600 hectáreas de monte, 2.200 anuales.

Martínez Arroyo ha explicado que las ayudas a este uso de la oveja bombera tendrán una doble vertiente, y aproximadamente la mitad se destinará a la compensación al ganadero por este pastoreo, y los alrededor de 63 euros por hectárea restantes serán para la construcción de infraestructuras para llevar a cabo este “pastoreo preventivo”, como vallados o abrevaderos.

Esta iniciativa de la ‘oveja bombera’ completará las tareas de limpieza de montes que desarrollan durante todo el año los trabajadores

Ha añadido que se dará prioridad a aquellas zonas de la región que están en la Red Natura o tienen algún tipo de protección “lo que las hace más sensibles ante los incendios”, y que el ganado utilizado mayoritariamente será el caprino, aunque también se extiende las ayudas al ovino y equino.

“El caprino es la especie que más se adapta a estas labores preventivas de incendios, la que mejor actúa para la disminución del combustible, y se complementa muy bien con el ovino, de forma que beneficiamos la ganadería mixta”, ha manifestado el consejero.

Martínez Arroyo ha apuntado que esta iniciativa de la ‘oveja bombera’ completará las tareas de limpieza de montes que desarrollan durante todo el año los trabajadores de la empresa pública Geacam, y ha indicado que los resultados se empezarán a notar en la campaña de 2019, y no en la de alto riesgo que comenzará el próximo 1 de junio.

Una campaña, ha apuntado el consejero, para la que el Gobierno de Castilla-La Mancha tiene mejores augurios que el año pasado, debido a las intensas lluvias de finales de invierno y de la primavera.

Martínez Arroyo ha indicado que el año pasado fue especialmente seco y dejó incendios forestales antes de la campaña de alto riesgo, lo que obligó a incluir efectivos antes de comenzar la fase más crítica.

Este año, sin embargo, las precipitaciones han dejado el campo muy húmedo por lo que el pasto puede tardar más en secar y las perspectivas son mejores que en la última campaña.

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