La incidencia de la sequía una reducción de cosecha en el almendro está alcanzado hasta un 25 por ciento, “lo que significa una pérdida de rentabilidad y de riqueza”, según ha reconocido el consejero de Agricultura de Castilla-La Mancha, Francisco Martínez Arroyo, que ha insistido en que la ausencia de lluvias “afecta y mucho, igual que afecta en Murcia, afecta en Albacete y en el resto de la Comunidad Autónoma”. En esta materia, ha reiterado que “la sequía no entiende de fronteras, de límites regionales, de límites provinciales y el agua la necesitan los agricultores en todos los sitios”.

De igual forma, ha manifestado el apoyo del Gobierno regional al almendro, “un cultivo en auge que necesita agua”, según ha indicado ante un auditorio de más de 600 agricultores, fundamentalmente de la provincia de Albacete pero también provenientes de Extremadura, Andalucía y Portugal, en el I Foro Internacional del Almendro, organizado por el Instituto Técnico Agronómico Provincial (ITAP), el CSIC y Olint Magazine en Albacete.

Los agricultores de Castilla-La Mancha ya no solo se dedican a cultivos herbáceos, “en tres años se ha doblado la superficie en el almendro en Castilla-La Mancha, alcanzando las 120.000 hectáreas, un 55 por ciento en la provincia de Albacete”, según ha indicado en el Palacio de Congresos de Albacete junto al director del Instituto Regional de Investigación Agroalimentaria y Forestal (IRIAF), Esteban García; el presidente de la Diputación Provincial, Santiago Cabañero; el director de Agricultura, Manuel Miranda y los responsables técnicos del Instituto Técnico Agronómico Provincial.

En este sentido, ha señalado que, probablemente, “la almendra es el cultivo que más diferencia tiene entre regadío y secano”. Por tanto, “la ecuación tiene una respuesta obvia, necesitamos agua, los agricultores que están hoy aquí necesitan agua para regar sus plantaciones de almendro”. Y ha insistido en el cambio de modelo a través de la innovación que está atravesando el sector agrario en Castilla-La Mancha y que ha provocado que los agricultores de la región estén apostando, cada vez más, por los cultivos leñosos, entre ellos los frutos secos, “que son los cultivos con mayor rentabilidad, en los que podemos diferenciarnos y en los que podemos aportar valor añadido transformando aquí ese producto, en este caso, la almendra”.

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