El Mercosur, integrado por Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina, espera “poder concluir en tres o cuatro semanas” el acuerdo de asociación con la Unión Europea, según informó ayer el canciller paraguayo, Eladio Loizaga.

El canciller avanzó que este vierne 9 de marzo se abordará esa cuestión aprovechando la presencia en Asunción de los cancilleres del Mercosur para dar comienzo oficial a las negociaciones con Canadá para un acuerdo de libre comercio.

Loizaga subrayó que entre el bloque suramericano y el europeo sigue existiendo “voluntad política para avanzar”, a pesar de que cerraron sin un acuerdo final la ronda de diálogo que tuvo lugar en Asunción entre el 21 de febrero y el 2 de marzo.

Añadió que el Mercosur persigue “un acuerdo equilibrado” que “tenga en cuenta las sensibilidades” del bloque latinoamericano y “no solamente las de los europeos”.

El tratado entre la UE y el Mercosur ya tendría completamente cerrado el punto relativo a la cooperación y estaría a punto de concluirse el capítulo político a falta de “algunas cosas que tienen que ajustarse”, según Loizaga.

El acuerdo UE-Mercosur se mantiene estancado en “cuatro o cinco temas”

El canciller reconoció que quedan “algunos temas abiertos” y precisó que están viendo alternativas para poder cerrarlos.

“Un tratado de esta naturaleza puede ser revisado a los cuatro o cinco años para ver cómo se avanzó y si ya estamos en condiciones de avanzar aún más en las desgravaciones que tienen que hacerse de ambos lados”, señaló.

El acuerdo UE-Mercosur se mantiene estancado en “cuatro o cinco temas”, según explicó la directora ejecutiva para las Américas del Servicio Europeo de Acción Exterior, Edita Hrdá, el pasado 2 de febrero al término de la ronda de negociaciones en Asunción.

Las mayores presiones en contra de un acuerdo provienen en Europa de los agricultores franceses, aunque también existe una fuerte resistencia en Irlanda y Polonia.

Los cuatro miembros del Mercosur, por su parte, sostienen que no será posible el acuerdo sin incluir un amplio acceso al mercado europeo de sus productos agropecuarios, entre los cuales se incluyen los biocombustibles.

Los dos bloques negocian desde 1999 un amplio acuerdo de asociación que incluya un tratado comercial, pero las conversaciones estuvieron bloqueadas completamente entre 2004 y 2010 y sólo se retomaron en 2016.

Por lo que respecta a España, el sector productor no está muy de acuerdo con este tratado ya que las últimas noticias sobre posible fraude sanitario han seguido generando desconfianza sobre las distintas reglas del juego y las consiguientes desventajas para el mercado europeo y español.

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