Un equipo de investigación de la Universidad de Oviedo, en colaboración con la Universidad estadounidense de Lubbock (Texas), ha concluido que el miscanto sería el mejor cultivo herbáceo para producir energía en la región marítima atlántica española.

Los investigadores han realizado ensayos comparativos del potencial de gramíneas perennes de reciente interés energético (no agroalimentarias) para producción de biomasa de calidad.

Según ha informado la institución académica asturiana, el estudio constata que esta especie tiene un coste más alto y un establecimiento más lento que el conocido como switchgrass o “panizo de pradera”, pero necesita menos nutrientes, es más productiva y permite una combustión de mayor calidad.

Ofrece mejor calidad en la combustión, al tener menos minerales (especialmente potasio) en la biomasa

Los resultados de esta investigación, liderada por José Alberto Oliveira, profesor titular del Área de Producción Vegetal del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo, acaban de ver la luz en la revista Agronomy Journal.

Este es el primer trabajo realizado en el norte de España que presenta datos de producciones y calidad de biomasa de estos dos cultivos, que todavía no están presentes en la zona, y sus efectos sobre la fertilidad del suelo, evaluados en el mismo ensayo de campo y durante el mismo periodo de tiempo.

El estudio constata que el miscanto ofrece mejor calidad en la combustión, al tener menos minerales (especialmente potasio) en la biomasa.

Tanto el miscanto como el switchgrass tienen unas necesidades muy bajas en abonado nitrogenado ya que solo necesitaron 50 kilos de nitrógeno por hectárea y año, una cantidad considerada baja para cualquier cultivo.

La producción media de miscanto por año fue de 17,6 toneladas de biomasa seca por hectárea (media de los 4 primeros años) y su producción energética fue de 300 gigajulios por hectárea (similar a la de chopo y sauce).

No obstante, tanto el miscanto estudiado como los cultivares de switchgrass, denominados de tierras bajas, tuvieron un buen comportamiento en la zona marítima atlántica de España, por lo que la elección del cultivo dependería de los gastos de establecimiento y de mantenimiento del cultivo a largo plazo.

Su cultivo favorecerá nuevas actividades en áreas rurales con el uso de tierras no utilizadas en producciones agrícolas tradicionales

El fósforo fue el nutriente del suelo con más probabilidad de llegar a ser deficiente después de cosechas sucesivas.

Según explica el profesor José Alberto Oliveira, “los cultivos energéticos de gramíneas perennes deberían suponer una pieza clave para la consecución de los objetivos asignados a la biomasa en la UE y, a su vez, favorecer el asentamiento de nuevas actividades dentro de las áreas rurales mediante el uso de tierras no utilizadas para las producciones agrícolas tradicionales”.

En el estudio se empleó miscanto híbrido, que no produce semillas viables sino que se reproduce por rizomas (es necesario plantarlo) y el switchgrass mediante siembra de semillas.

La biomasa recolectada mediante un corte anual con la maquinaria habitual de recolección de forrajes se podría utilizar para producción de energía en centrales de cogeneración (energía térmica y eléctrica) y en calderas de biomasa.

Según los investigadores, estos cultivos energéticos se pueden considerar sostenibles al presentar ventajas medioambientales debidas al aumento en la capacidad de captura del carbono del suelo y a unas necesidades bajas de insumos (fertilizantes, productos fitosanitarios, labores, etc.) respecto a otros cultivos agrícolas.

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