¿Qué entendemos por macrogranjas?

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José Antonio Turrado / Secretario General ASAJA Castilla y León

A raíz de la presentación de distintos proyectos ganaderos a lo largo y ancho de Castilla y León, han surgido voces críticas de quienes se oponen a todo, o a casi todo, y anteponen lo que es su concepto de bienestar y  tranquilidad a lo que sería una actividad ganadera o una industria que pudiera traer actividad económica y empleo a los pueblos. Los detractores de estos proyectos utilizan con sentido peyorativo el término de “macrogranjas”, sabedores ellos de que la etiqueta de grandes, que parece sinónimo de ricos, automáticamente les hace merecedoras de críticas y reproches. Sin entrar en los trámites administrativos de concesión de licencias y autorizaciones, que eso ya tiene su cauce legal establecido –por cierto caro, largo, engorroso y garantista–, las organizaciones agrarias y sus representantes tenemos la obligación de poner “negro sobre blanco” en lo que respecta al diseño de la política agroganadera del presente y del futuro.

En primer lugar, lo del tamaño no es un capricho, pues la dimensión de las explotaciones, en un mundo globalizado, viene marcada por criterios de eficiencia, y una inversión que se tarda en amortizar no menos de quince años –y contablemente más del doble–,  hay que hacerla con la vista puesta en el futuro, no en el pasado que vivieron nuestros abuelos. Afirmo con rotundidad que todas las explotaciones ganaderas proyectadas en la actualidad, o que se proyectarán en los próximos años, van a ser grandes, o al menos grandes a los ojos de los jubilados que viven en nuestros pueblos o de los de fuera del sector que desconocen la realidad del campo.

Si ser grandes significa ser más competitivos, significa generar más recursos económicos, significa crear empleo en los núcleos rurales, y significa aprovisionar de manera más eficiente a una industria agroalimentaria que trata de competir en los mercados internacionales, bienvenido sea el tamaño.

Por otra parte, nos sentimos perjudicados cuando se etiqueta un proyecto de macrogranjas sin que en realidad lo sea, y me explico. Una granja de producción de cerdos de 3.500 madres, si fuera en un sistema productivo de “ciclo cerrado”, se trataría de un gran complejo ganadero, pues junto a las 3.500 madres se cebarían diariamente otros 42.000 cerdos, para lo que se requerirían naves de superficie equivalente a cuatro campos de fútbol. Pero en lo que no ha reparado quien se opone a estos proyectos, y alegremente califica de macrogranjas, es que ya no se construyen explotaciones porcinas de “ciclo cerrado”, sino que los cerdos se separan de las madres, en pocos días, finalizada la lactancia, y se ceban en naves integradas, de una dimensión media de unas dos mil plazas – dos mil metros cuadrados construidos–, repartidas por el amplio territorio de Castilla y León, y en ningún caso próximas al núcleo de reproductoras.

Este sistema productivo del que España es pionera a nivel mundial, y que nos ha situado en el tercer puesto del ranking de países productores y exportadores de porcino del continente, es también el más sostenible, el que da más participación a la explotación familiar, el más acertado desde el punto de vista de la sanidad animal, y el menos agresivo desde el punto de vista medioambiental. Y si ponemos muchas pegas, estas empresas se irán a otro sitio.

7 Comentarios

  1. ¿Qué entendemos por macrogranjas? entendemos perfectamente que son muchos animales juntos encerrados, que las 3500 madres necesitan más de 25 hectáreas, para poder albergar las deyecciones, los cadáveres los verracos, las crias, que es una pena que estropeemos la capa de ozono y que paguemos la sanidad animal entre todos, para que vengan a llevarse la carne, y dejarnos las pestes.

  2. Queremos que remos que esas empresas se vayan a Alemania, a Francia y a Inglaterra, pero alli estan prohibidas las macrogranjas de cerdos, por ser altamente contaminantes, ellos prefieren importar las carnes y dejar aquí los vertidos contaminantes de cagadas y purines

  3. Señor: José Antonio Turrado / Secretario General ASAJA Castilla y León
    Que pena que escriba usted tan poco del tema y manipule a las personas, equivoca a las personas que no saben lo que pueden hacer 3444 de cerdas juntas en un solo municipio:
    Contaminar todo el aire, el suelo y el agua, nadie es propietario del aire de un pueblo.
    Las MACROGRANJAS quitan puestos de trabajo por estar todo mecanizado.Tendrán el monopolio de los precios ya que se hacen con todo el mercado, harán cerrar a todas las medianas empresas por quiebra. DEFIENDA A LAS empresas familiares, DEFIENDA A LAS LOCALIDADES AFECTADAS POR SER INVADIDAS POR PURINES.

  4. Colonización por capitales para soltar toda la mierda en el campo. La carne debe ser de consumo cercano y con insumos del país. Lo demás es un invento de gentes que tienen mucho dinero y se dedican a jugar con él por todo el planeta bien sea comprando viviendas a bajo precio, destruyendo naturaleza……
    En el campo se debe tener la poesía que el posee y la calidad en la producción que se merece una población bien tratada.
    Pero con la concienciación de las personas el producto de estas macrogranjas puede que terminen por tirarlo y decidamos comer menos carne pero conocida y bien tratada. Por lo menos.
    Precario: estás en manos del negocio y cuando les vaya mal ” a tu casa, blasa”.
    Saludos inmejorables porque la salud es lo primero.

  5. No hablas de la cantidad de purines q genera ese tipo de granjas y q el empleo q crea es precario y tampoco dices nada de q detras de estas macrogranjas o como quieras llamar hay una cadena inteenacional….nada de granjas familiares….el negocio es para fuera de donde se montan las granjas y los purines para los locales

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