Unas treinta águilas de Bonelli (Aquila fasciata) serán reintroducidas esta primavera en varias zonas de España e Italia que tienen poblaciones muy reducidas de esta especie o incluso ya extintas, gracias a un proyecto financiado por la Unión Europea: AQUILA a-LIFE. Iniciado hace pocos meses y con la previsión de que esté operativo hasta 2022, este proyecto pretende la recuperación en la región mediterránea occidental de una de las especies de aves rapaces más amenazadas de Europa.

La primera fase de las reintroducciones ya se ha llevado a cabo con el traslado sucesivo durante los últimos días de seis águilas de Bonelli a un jaulón de aclimatación construido en uno de los puntos de liberación de ejemplares que tiene el proyecto en la denominada Zona Centro de la Península Ibérica, concretamente en una finca municipal de Santa María de la Alameda (Madrid). En las próximas semanas el resto de aves que está previsto liberar esta temporada de cría será trasladado a las otras zonas de reintroducción del proyecto: Álava y Navarra, así como la isla italiana de Cerdeña, donde actualmente no vive la especie.

AQUILA a-LIFE está coordinado por la ONG GREFA y también participan como socios la Diputación Foral de Álava, la Fundació Natura Parc (Mallorca), Gestión Ambiental de Navarra-Gobierno de Navarra, ISPRA (Italia) y LPO/BirdLife (Francia). Cuenta además con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA).

Las aves destinadas a ser reintroducidas en el nuevo proyecto son por lo general pollos de entre 45 y 60 días de edad, que no van a ser liberados directamente, sino que son emplazados previamente en una instalación de aclimatación que simula o hace las funciones de un nido, siguiendo el protocolo del método hacking (crianza campestre), habitual en las reintroducciones de aves rapaces.

Estos ejemplares pasarán un periodo de varias semanas en esta instalación hasta que sean capaces de volar, con lo que se pretende facilitar su aclimatación y apego a la zona en la que van a ser liberados. Además, gracias a la asistencia técnica del MAPAMA se les ha colocado emisores GPS, lo que facilitará su seguimiento una vez que hayan emprendido la vida en libertad.

Aves de diferentes orígenes

La mitad de las águilas de Bonelli que van a ser reintroducidas esta temporada procede de los dos centros de cría en cautividad de la especie con los que cuenta el proyecto AQUILA a-LIFE, uno gestionado por GREFA en Majadahonda (Madrid) y otro que dirige el especialista Christian Pacteau, de la entidad UFCS-LPO/BirdLife, en Vendée (Francia).

En cuanto a la otra mitad, la mayoría viene de Andalucía, donde reside una de las poblaciones mejor conservadas de la especie en Europa. La Junta de Andalucía, cuya colaboración está siendo decisiva para la buena marcha del proyecto, autoriza que en nidos de águila de Bonelli con más de un pollo se extraiga uno de ellos y se traslade a las zonas de reintroducción del proyecto. Para esta medida está siendo fundamental la participación de la Unidad Vertical de Conservación Ambiental (UVCA) de los Agentes Medio Ambientales de Andalucía.

“A menudo estos pollos extraídos corren un alto riesgo de no prosperar en sus propios nidos, al estar afectados por la enfermedad de la tricomoniosis aviar, entre otros motivos, lo que nos lleva a aplicar todos los tratamientos necesarios para que se curen y puedan ser devueltos a la naturaleza en perfectas condiciones”, explica Ernesto Álvarez, presidente de GREFA.

En tercer lugar, un pequeño grupo de las águilas de Bonelli destinadas a la reintroducción procede de diversos centros de recuperación de fauna salvaje, donde han sido rehabilitadas tras ingresar con distintos problemas que les impedían la vida en libertad.

Un operativo sin precedentes y en busca de tendidos peligrosos

 Otro reciente hito de AQUILA a-LIFE, realizado con éxito gracias a un operativo llevado a cabo por primera vez con el águila de Bonelli, ha permitido que una pareja primeriza de esta especie que había sido reintroducida años atrás en la Sierra Oeste de Madrid haya podido “salvar” en 2018 su temporada reproductora.

Para ello ha sido necesario que esta pareja adoptase en su propio nido en árbol a un pollo criado en cautividad en las instalaciones de GREFA. Tras serle retirado su único huevo de este año, que no llegó a eclosionar, la hembra Haza y el macho Bélmez ya están cebando con toda normalidad a su hijo adoptivo, cumpliendo así las esperanzas desde el proyecto AQUILA a-LIFE de que esta pareja reproductora pueda completar con éxito la crianza del pollo.

Una importante línea de trabajo de AQUILA a-LIFE ya iniciada es la destinada a prevenir y reducir las electrocuciones en tendidos eléctricos, principal amenaza para el águila de Bonelli, a través del trabajo conjunto con sectores clave como compañías eléctricas, administraciones locales y expertos en la materia.

Además, la creación del Equipo Tendidos, formado por más de treinta voluntarios, ha permitido ya, a los pocos meses de haberse iniciado el proyecto, revisar más de un millar de apoyos (postes y torretas) de tendidos en zonas frecuentadas por el águila de Bonelli y otras grandes rapaces.

Acceso a la web del proyecto AQUILA a-LIFE en www.aquila-a-life.org

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