La Unión de Pequeños Agricultores (UPA) ha desarrollado a lo largo de la mañana  de este miércoles 25 un acto de protesta en Granada para protestar por los precios injustos que perciben los agricultores y ganaderos, “perpetuándose año tras año grandes abusos entre los sectores de la cadena agroalimentaria, que siempre ponen en jaque al más débil, el sector productor”. Para ello, han vendido productos agrarios al precio que ellos reciben.

UPA ha querido mostrar a la sociedad la injusticia que se produce con los agricultores y ganaderos de una forma totalmente esclarecedora: ha instalado un puesto de venta en el que el público asistente ha podido adquirir productos agrarios. Pero esta propuesta comercial itinerante se diferencia de cualquier otra porque, en lugar de comercializar a los precios habituales de tiendas o supermercados, los alimentos se han vendido al precio que reciben los productores; es decir, a unas cantidades irrisorias que, en muchas ocasiones, no les permiten cubrir los costes de producción.

60 céntimos por un kilo de ajos por los 5 euros en tienda; calabacines a 5 céntimos por los 90 en los supermercados

Así, algunos de los productos que se han vendido han sido ajos, a 60 céntimos el kilo, mientras que se adquieren en los comercios por unos 5 euros. También había calabacines a 5 céntimos, que en supermercados está a más de 90 céntimos. Algo parecido ocurre con patatas, judías, etc. Es decir, diferencias de precio que suponen unos beneficios exponenciales para los sectores de la distribución y la comercialización, que son los que marcan las reglas del juego y cada vez dejan más fuera de él a los agricultores y ganaderos.

“El asunto de los precios bajos de muchas de los productos agrarios, por desgracia, es algo ya viejo, endémico y normalizado en el sector agrario. Al mismo tiempo, resulta incomprensible que entre todos los eslabones de la cadena alimentaria y con la intervención de instituciones y autoridades competentes, aún no se haya llegado a legislaciones y medidas más justas que regulen esto del “todo vale” en las relaciones comerciales”, según ha denunciado la organización.

En cualquier sector productor, el precio lo marcan los propios productores, poniéndose de acuerdo el sector en base a unas reglas comerciales, unos gastos de producción y las circunstancias socioeconómicas de los mercados locales y globales. Así, un fabricante de coches o de ropa, puede marcar un precio a sus productos añadiendo un margen mínimo de beneficio para cubrir costes y poderse mantener en su actividad. Pues en el caso de los agricultores y ganaderos, esto no es así, el sector se encuentra aún tan atomizado que no tiene la fuerza suficiente para poder fijar un precio mínimo a sus cosechas.

Son un reducido número de grandes corporaciones agroalimentarias las que marcan el precio que pagan a los agricultores y ganaderos por sus productos agrarios. Estos gigantes comerciales no tienen en cuenta los gastos de producción, que no dejan de aumentar: véase el aumento de precio de los fertilizantes, carburantes o la energía. Sin embargo, lo que reciben los productores por sus cosechas o ganado se sitúa en cifras de hace 30 años. Y no solo se trata de pagar poco, es que además, a pesar de existir una Ley de Cadena Alimentaria desde hace varios años, dicha regulación no impide a estas grandes cadenas llevar a cabo prácticas desleales: venta a pérdidas o la utilización de alimentos estratégicos como el aceite de oliva o la leche a modo de productos reclamo o gancho y, en otros alimentos, la aplicación de márgenes comerciales abusivos.

“Necesitamos reformar la Ley de Cadena Alimentaria, introduciendo Ley de Márgenes Comerciales, Contratos con precios mínimos ligados a los costes de producción, la catalogación de la venta a pérdidas como una práctica comercial desleal y la posibilidad de establecer por convenio, dentro de las Interprofesionales, unos precios justos”, han declarado Miguel Cobos, Secretario General de UPA Andalucía, y Nicolás Chica, Secretario General de UPA Granada.

Para UPA Granada, “esta situación es intolerable e insostenible, deja sin oxígeno a los hombres y mujeres que se dedican a la actividad del campo. Es urgente que luchemos toda la sociedad en conjunto por cambiar esta situación de abuso. Si no se ponen soluciones el medio rural se quedará sin futuro, pues son los productores quienes generan riqueza y asentamiento en los pueblos donde viven y trabajan. Y los consumidores nos quedamos sin lo más básico para subsistir: alimentos sanos, seguros y de calidad”.

(Fotos: UPA Granada)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here