Prácticamente seis meses después de que Ciudadanos pusiera en el disparadero al sector del porcino ibérico por las más que razonables dudas sobre la pureza genética de su cabaña ganadera, vapuleada sistemáticamente por el estrepitoso fracaso de unas deformadas y desviadas reglamentaciones sectoriales, el Gobierno parece haber reaccionado y contestado a las primeras preguntas planteadas por el diputado de la Comisión de Agricultura del Grupo de Ciudadanos en el Congreso, Toni Cantó, negando el Mapama la mayor en todas las acusaciones que está recibiendo.

Fue nada más comenzar esta última legislatura cuando la noticia saltó a los medios, tras registrar el diputado naranja una pregunta parlamentaria denunciando el incumplimiento de las normas zootécnicas que se deben practicar obligatoriamente a esta millonaria agrupación híbrida, liberada de todo control normativo mediante unas adaptaciones administrativas –sin sustento jurídico– que a Cantó le resultan bastante sospechosas.

CANTÓ ACUSA AL MAPAMA DE MODIFICAR EL BORRADOR DE LA NORMA DEL IBÉRICO, UNA VEZ APROBADO POR  BRUSELAS

El diputado de la formación naranja, en su escrito parlamentario acusaba al Mapama de haber remitido a Bruselas un proyecto-borrador que acomodaba y relacionaba fielmente los regulados procesos zootécnicos configurados en materia de hibridaciones porcinas, (traspuestos a nuestro Derecho interno mediante el R.D. 1108/1991) pero que tras lograr el positivo veredicto de las instituciones comunitarias, de un modo unilateral y a espaldas de la propia Unión Europea estos fueron desestimados y reemplazados sustancialmente mediante un repertorio de plurales y subsidiarias medidas administrativas, diseñadas por la Mesa de Coordinación del Ibérico, que cambian puntualmente su sentido en función de los deseos del todopoderoso lobby del cerdo cruzado de pienso intensivo.

En su respuesta, el Ejecutivo comienza negando que una parte esencial del proyecto-borrador se haya retocado a espaldas de Bruselas y rechaza de igual modo la existencia de un programa de hibridación entre la raza ibérica y la duroc: “el Real Decreto 4/2014 no hace expresa mención de la legislación zootécnica para la justificación, la certificación o la verificación racial de los porcinos de cruce de 50% ó 75% ibérico a cargo de alguna asociación ganadera o de cría, porque el cruce entre ibérico y duroc no se encuadra dentro de un programa de hibridación, por lo que no debe cumplir los requisitos que establece la normativa zootécnica”, señala en su respuesta por escrito.

Pero en cambio, en una circular administrativa despachada por la Dirección General de la Industria Alimentaria del Mapama y a la que ha tenido acceso agroinformación.com, reconoce la existencia y autoría de dicho cambio. El citado organismo ministerial indica que la omisión-exclusión (disposiciones zootécnicas para los porcinos híbridos) acontecida con posterioridad a la positiva resolución no era necesario notificarla de nuevo a Bruselas al no existir una finalidad zootécnica en estos cruzamientos.

En otro de los párrafos del escrito dirigido a Cantó, el Mapama refleja a la perfección el limbo legal en el que se encuentran sumidos estos selectivos cruzamientos reproductivos debido a la inmunidad zootécnica de la que gozan, además de la desigual y discriminatoria política que adopta el Ministerio de Tejerina en relación a la regulación de los programas de hibridación en la especie porcina,al indicar que “el Real Decreto 1108/1991 da cobertura legal a los programas de hibridación de las razas porcinas selectas integradas en España, como son la Landrace, Large White, Pietrain y Duroc, (…), pero incluso en los reproductores de 50% que darán lugar a los animales de 75% ibéricos, estos no tienen que cumplir con las disposiciones zootécnicas, puesto que su objetivo es el cruzamiento para la finalización cárnica con destino a matadero, nunca se busca en ellos una valoración genética en el marco de un programa de mejora oficialmente aprobado, los animales no responden a un programa de hibridación”.

Fuentes conocedoras en profundidad de la legislación sobre porcinos híbridos, indican a agroinformación que “con la amañada reglamentación sectorial que dispone el R.D. 4/2014, es indudable que determinados mestizajes reciben una irregular y preferencial protección institucional, ya que la anulación del cumplimiento de las estipulaciones expresamente regladas por Bruselas en la práctica no recae sobre toda la cabaña híbrida, sino que por el contrario queda sospechosamente delimitada a los arraigados y seleccionados cruzamientos reproductivos celebrados entre sementales de la raza duroc y reproductoras de la raza ibérica, sin probada justificación y en detrimento de la pluralidad restante de razas selectas que son sometidas al cumplimiento de la Ley”.

Estos mismos expertos muestran su discrepancia y asombro ante tanta incongruencia, “no es de recibo argumentar y reconocer que el R.D. 1108/1991, procura cobertura zootécnica para los programas de hibridación de todas las razas porcinas selectas que se explotan comercialmente en nuestro país, –concebidas igualmente para la cría y engorde de animales destinados a la producción cárnica de abasto–, pero a la vez se aplique de manera arbitraria un trato excluyente al más relevante de todos los cruzamientos reproductivos, (ibérico x duroc, que constituye el grueso de la producción mercantilizada artificiosamente como IBÉRICO) para el cual la Mesa Ministerial de Coordinación del Ibérico, acondiciona un simple formulismo administrativo, que además de ocasionar un resultado claramente discriminatorio, choca frontalmente con los férreos requisitos facultados por el marco jurídico europeo”.

Lejos de avalar la nueva ordenación sectorial, R.D. 4/2014, las mismas fuentes recuerdan que una reciente sentencia del Tribunal Supremo deja claro lo que el Alto Tribunal dictamina como cerdo de raza ibérica, “(…) la indicación de raza ibérica es un componente obligatorio de la denominación de venta, y la raza ibérica no puede ser más que la correspondiente a un tipo racial determinado, no a su cruce con otros tipos raciales (…)”.

AGRICULTURA RECURRE A LA INTERPROFESIONAL PARA ENMASCARAR EL INCUMPLIMIENTO ZOOTÉCNICO DE BRUSELAS

La solución muñida por el Ministerio de Tejerina, para camuflar y canalizar estratégicamente toda esta serie de cambalaches y atajos legislativos, pasa por adjudicar a la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico, ASICI, el control y el registro de los ejemplares cruzados y la verificación de las instalaciones en las que se alojan.

Así lo asegura el Ejecutivo a Cantó en otro de los pasajes de su contestación, sin tener en cuenta las pautadas ordenanzas a las que esta operativa se encuentra sometida, “se tiene previsto que sea la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico, ASICI, la que registre con las garantías necesarias los animales cruzados y las explotaciones en las que se encuentran, todo ello con un protocolo en el que tanto las asociaciones gestoras de los libros genealógicos, las entidades de inspección y la interprofesional tienen sus funciones claramente definidas”.

Cabe recordar que la profusa normativa comunitaria y nacional, (descartada por Agricultura en todos sus extremos) subordina a este tipo de sintéticas poblaciones al cumplimiento de una serie de graduados y delimitados mecanismos para su preciso desarrollo, entre los que sobresalen, “disponer de una filiación nominal propia para la nueva combinación racial, disponer de identificación tras el nacimiento y figurar todos sus miembros inscritos en un libro de registro, donde deberán aparecer apuntados también sus progenitores”. Este archivo censal, “tendrá que ser gestionado por una asociación ganadera, de cría o en su caso por un servicio oficial de la Administración”.

Una concesión sin precedentes pero a la vez nada casual, por cuanto la práctica totalidad de los miembros que integran la junta directiva de la corporación adjudicataria están dedicados a la cría y engorde de esta millonaria raza sintética de cochinos cruzados con fines comerciales, y para rizar aún más el rizo de la infracción, añádase a ello el hecho de que ASICI no está constituida y acreditada como una organización ganadera o de cría, puesto que únicamente figura reconocida y registrada por el Mapama como una asociación interprofesional agroalimentaria sin ánimo de lucro, que tiene como principal razón de su existencia, la defensa del cerdo de raza ibérica pura.

“De conformidad con la vigente reglamentación, la función supervisora que el Mapama adjudica artificiosamente a la Interprofesional del Ibérico, elevando de hecho sus perfiles competenciales, equivale en la práctica a negar la efectiva virtualidad a todo lo consolidado en los cuerpos normativos aprobados por Bruselas, toda vez que tales disposiciones no contemplan la usanza por los Estados miembros de meras diligencias administrativas, ajenas a los procesos reglamentados para los porcinos híbridos”, remachan las fuentes consultadas por agroinformación.

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