El mercado de la leche en España lleva demasiados años convulsos, en gran medida por culpa de la postura de una industria láctea y una distribución que han provocado un hundimiento de los precios en origen y el cierre constante de explotaciones, con cerca de mil sólo el último año. El Acuerdo Lácteo y algunas de las medidas de la CE han servido para frenar la caída de precios y controlar la venta a pérdidas, aunque no tanto para poner freno a la muerte de muchos pequeñas explotaciones lácteas (cuyo futuro aún está mirando a ver qué pasará si finalmente se aprueba la creación de la macrogranja de Noviercas). Sin embargo, lo que sí está revolucionando el mercado es la apuesta de los ganaderos gallegos, que con distintas iniciativas como recuperar la leche Muuu sin intermediarios o crear una macrocooperativa láctea, lo que, al parecer, está poniendo nerviosa a la distribución que está apostando por importaciones masivas de leche foránea, según denuncia Unions Agrarias.

Según ha denunciado, a través de un comunicado, se está produciendo “una nueva ola de importaciones indiscriminadas de leche líquida de Francia” por parte de algunas de las grandes cadenas de distribución que operan en España. Según criticó el sindicato, esta situación “supone un salto cualitativo”, ya que “hasta ahora la entrada de productos lácteos quedaba circunscrita fundamentalmente a quesos y derivados industriales”.

Denuncia el intento de «convertir España en su sumidero de leche francesa» y exigen el sello sobre la procedencia de la leche

En este contexto, la organización agraria gallega recuerda que si el Ministerio tuviese desarrollado el Real Decreto de etiquetado obligatorio de productos lácteos, el consumidor “podría tener la opción de escoger en su compra con base a una información completa”.

Sobre la leche líquida, UUAA destacó que “los tiempos de envasado son los que marcan la diferencia de calidad entre las marcas”. De esta forma, destacan que en Galicia las plantas que procesan leche gallega “apenas tardan veinticuatro horas desde que se ordeña hasta que se mete la leche en el brick”, una ratio “imposible de cumplir con las cisternas que se importan desde Polonia”.

El representante sindical alertó contra cualquier intento de «convertir España en su sumidero de leche francesa» y reclamó la aplicación, cuanto antes, de un sello sobre la procedencia, porque de lo contrario «no podemos jugar con las mismas armas», comentó.

UUAA «no entiende que el Ministerio -de Agricultura- tenga que demorar más la puesta en marcha del decreto de identificación de origen de la leche cuando en otros países como Francia, Portugal, Italia o el Reino Unido ya está vigente», indica, y advierte especialmente de las importaciones de países excedentarios

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