Desde que se anunciara que se iba a crear, con el apoyo de la Junta de Castilla y León, la macrogranja láctea con 20.000 vacas en el municipio soriano de Noviercas, el sector se ha puesto en pie de guerra contra una iniciativa que, aseguran, puede acabar con la gran mayoría de las explotaciones de esta Comunidad Autónoma. Sin embargo, el tsunami lácteo que va a provocar no sólo afectará a las explotaciones cercanas, sino que puede arrasar también todo la cornisa cantábrica, incluyendo a Navarra o el País Vasco.

Como se recuerda desde el sindicato vasco Ehne, Noviercas está a menos de 200km de Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca, por lo que la puesta en marcha de la macrogranja influirá drásticamente en el futuro de las explotaciones familiares ganaderas que se dedican a la producción láctea. Los 168 caseríos de Navarra y los 360 de la CoMunidad Autónoma Vasca que se dedican a esta actividad económica y en general todas las de la cornisa cantábrica “corren riesgo de desaparecer si este proyecto sigue adelante”, advierten.

Si se consolida este proyecto, que hasta el momento cuenta con un preocupante silencio por parte del Ministerio de Agricultura, a pesa de que se ha reunido con representantes de COAG para analizar su impacto, podría llegar a producir un total de 179.740.000 litros de leche al año que vendrían a sustituir a 432 explotaciones de su entorno (un tercio del total de explotaciones de Castilla y León) o, lo que es lo mismo, a destruir 726 puestos de trabajo directos en el medio rural.

Una protesta que traspasará las fronteras españolas para llegar hasta Bruselas para impedir el proyecto

A esto habría que sumar las explotaciones navarras, vascas y, no cabe descartar, muchas en Asturias y Cantabria. De igual forma, en Andalucía también se mira con preocupación la que estaría llamada a ser la mayor explotación láctea de toda Europa.

De igual forma, además del daño que puede provocar directamente en las explotaciones más pequeñas, preocupa especialmente el impacto que la macrogranja puede generar en el precio de la leche en origen a nivel nacional, lo que afectaría también a Galicia como primera productora española.

Por todo esto, además de la campaña “Noviercas: #EstaGranjaNOeslaLeche” de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos COAG para lograr una sensibilización social contra esta macrogranja, la organización agraria mantendrá reuniones con los diferentes grupos políticos con representación en el Congreso, así como se reunirá con lasç gobiernos locales, para exponer los resultados del informe de impacto de esta “monstruosa iniciativa”, pedir su rotundo rechazo y plantear una normativa reguladora que ponga límite a la dimensión de las explotaciones para garantizar la sostenibilidad económica, social y medioambiental de la actividad ganadera y fomente el modelo social y profesional agrario. Esta campaña también se trasladará a Bruselas, con una ronda de contactos con los europarlamentarios españoles y los grupos del Parlamento Europeo.

Desde el fin de las cuotas lácteas (1 de abril de 2015) en España ha disminuido un 10% el número de explotaciones lácteas, pasando de 17.084 a 15.368 en diciembre de 2016. Cerca de 2.000 explotaciones no han podido soportar unos precios en origen por debajo de los costes de producción. Como denuncian las organizaciones agrarias, “el proyecto de Noviercas sólo es posible por la eliminación del sistema de cuotas de producción y la desregulación de los mercados”.

4 Comentarios

  1. Cuando todas las industrias se instalaban en Vascongadas y Navarra y como consecuencia Soria se ha convertido en un desierto demográfico y pueblos deshabitados y en ruina total. ¿Quién protestaba ? Nadie. Parece que lo que para mi era muy bueno no lo es para mi vecino .Les invito a que dediquen un día a visitar los pueblos de Soria y verán que es cierto lo que digo y sino vean y comparen el padrón desde hace 40 años.
    CRP

  2. Este proyecto lleva más de dos años en cartera, no entiendo por qué ahora el susto. Además, nace unos ganaderos navarros que se toparon con el desinterés del gobierno foral, al entender que su labor era la de apoyar al pequeño productor. Esto que están organizando es normal, natural y lógico, pero claro, pilla a contrapié a las autoridades, empeñadas en la atomización para sacarse fotos y decir que están con el ganadero, en vez de ayudarles a sumar esfuerzos y evitar que un monstruo como este les devore.

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